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5 Claves de las neurociencias para potenciar nuestro liderazgo


Muy a menudo inicio charlas y conferencias con una afirmación que podría resultar trivial a simple vista, esta es que “somos una especie social”. Detrás de esta idea aparecen aspectos esenciales de nuestra propia evolución y nuestra naturaleza, pues, entre las condiciones que nos caracterizan como humanos está nuestra capacidad de cooperar con otros para realizar actividades complejas. Esta capacidad resultó indispensable para nuestra supervivencia y por ello nuestro cerebro fijo estructuras y funciones que nos permitieran interactuar y cooperar efectivamente con otros, es decir, la evolución nos dotó de un cerebro social.


Dicho esto, si nuestra capacidad de interactuar con otros y reconocer sus intenciones, de motivarnos, enfocarnos y cooperar por objetivos comunes, tienen su origen en nuestra biología y nuestra actividad cerebral, podemos plantearnos que, reconocer algunos principios sobre cómo funciona el cerebro puede aportarnos herramientas para potenciar nuestras habilidades de liderazgo y autoliderazgo, algo que hoy conocemos como Neuroliderazgo. 


Como neurobiólogo y entusiasta de las neurociencias, el leer, analizar y conectar los aspectos más relevantes sobre la biología del cerebro que impactan en las capacidades del lider, me ha llevado a agruparlos en un Sistema de 5 principios centrales, el cual he venido a llamar El Sistema DAREC®. Veamos cuales son estas 5 claves:



  1. Descanso, el primer principio nos plantea la importancia del descanso adecuado para nuestro desempeño cognitivo y el de nuestro equipo. Son abundantes los estudios que nos plantean la relevancia del sueño para todas nuestras funciones, en especial el aprendizaje, memoria, enfoque y resolución de problemas se ven rápidamente afectados cuando descansamos mal o de manera insuficiente. Este principio también viene a referirse a la necesidad de pausas con cierta frecuencia para refrescar nuestra capacidad de concentración e incluso las ventajas de incluir en nuestras actividades el concepto de la siesta energética.

  2. Alimentación, es el segundo principio y ciertamente no suelen aparecer entre las principales preocupaciones de los gerentes o líderes de equipos. Sin embargo, como me gusta decir, nuestro cerebro es el Formula 1 de nuestros órganos, y al igual que un bólido de alto rendimiento requiere mantenimiento y suministros de primera, el desempeño de nuestro cerebro cambia de acuerdo a la cantidad, calidad y horarios de los alimentos que ingerimos. Como ejemplo, consideremos a una persona que se salta el desayuno pues “está muy ocupado y tiene reuniones importantes a primera hora de la mañana”. Esta conducta, bastante común en nuestros días, consiste un gran error pues nuestro cerebro no detiene su actividad al dormir, sigue activo, aunque con un estado diferente, esto significa que al saltarnos el desayuno, le exigimos a nuestro cerebro un alto desempeño sin aportarle energía, luego de toda una noche de actividad continua, lo cual no parece la opción más inteligente ¿Cierto?

  3. Relajación, como tercer principio, justo en su centro. Se cuentan por miles las investigaciones que demuestran el devastador impacto del estrés sobre nuestra salud física y también sobre nuestras habilidades mentales. Cuando estamos estresados reducimos nuestra creatividad, atención, capacidad de innovación, habilidades de comunicación y hasta se reduce nuestra inteligencia, todo lo cual afecta nuestras capacidades para liderar y autoliderarnos. Este principio es tan poderoso que, liderar asertivamente pasa necesariamente por la gestión adecuada de las emociones y todas aquellas acciones que nos permitan reducir el nivel de estrés propio, así como, el de nuestro equipo. En este sentido, los estudios en neurociencias apuntan a incorporar actividades al aire libre y la actividad física, enfocarnos en actividades manuales y muy especialmente, desarrollar la práctica de la conciencia plena u otras modalidades de la meditación, como herramientas para reducir nuestros niveles de estrés y con ello, mejorar nuestra capacidad de liderazgo. 

  4. Empatía, un cuarto principio que nos lleva al inicio de nuestra discusión, somos una especie social y tenemos mecanismos sutiles pero poderosos para reconocer las emociones y las intenciones de los demás. El Sistema de Neuronas Espejo, aparece como el sustrato neuronal de la imitación y las conductas empáticas, mientras que la oxitocina, surge como la base química del mecanismo que soporta la confianza, las alianzas y el sentido de “manada” con nuestro equipo. Así como las emociones resultan centrales en los procesos de decisión, atención y motivación, la confianza se encuentra en el centro de nuestra capacidad de cooperación y la orientación al logro del grupo, siendo esta la razón por la cual las competencias empáticas y de socialización son cruciales en el desarrollo del liderazgo efectivo.

  5. Compromiso, aparece como quinto principio y sustentando todo lo anterior. Para los expertos en las ciencias del cerebro, el aspecto que correlaciona mejor con la plasticidad cerebral es “La Acción”, la mejor manera de cambiar y mejorar en alguna habilidad cognitiva es con acción, esfuerzo y constancia, no hay atajos. Al intentar incorporar un nuevo habito (o al eliminarlo) en nuestras vidas o en las dinámica de nuestro equipo, nos enfrentamos a la resistencia al cambio, un intento natural del cerebro de ahorrar energía, ya qué incorporar una acción novedosa, siempre conlleva a una mayor concentración y gasto energético, mientras la acción en cuestión es automatizada con la ayuda de circuitos específicos. El compromiso necesario pasa por asumir este cambio como algo vital para nuestra vida o la de nuestro equipo, así como, la correcta activación de circuitos de recompensa, entre otras estrategias, que nos ayuden a superar la fase de resistencia.  



Detrás de un líder efectivo, suele encontrarse un propósito poderoso, excelentes competencias de comunicación y capacidad de inspiración. Adicionalmente, y a modo de resumen, si prestamos atención a la biología de nuestro cerebro, también debemos atender nuestro descanso y alimentación, aprender a relajarnos, empatizar adecuadamente y mejorar nuestra capacidad de compromiso con la visión planteada, pues como me gusta decir, todo comienza en el cerebro.


Ph.D Renny Pacheco Calderón

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