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El cambio es la única constante



El momento que vivimos y las circunstancias que nos acompañan desde el último trimestre, nos han llevado a reflexionar y a tener una mirada más introspectiva hacia lo que hacemos, cómo lo hacemos, y nuestros objetivos a mediano y largo plazo.


Este tipo de reflexiones, que estamos acostumbrados a realizar en el seno de nuestras familias, por el tiempo de aislamiento social, nos ha permitido acercarnos más a nuestros entornos, conocernos más, convivir, y también estas reflexiones son llevadas a nuestro ámbito laboral y profesional.


Es lógico pensar, y ser coherentes que, si venimos analizando nuestros hogares, para la optimización de los recursos de los cuáles disponemos, también apliquemos este análisis para nuestro entorno profesional.


Y cuando hablamos de reinventarnos, de revisar nuestras finanzas, y ordenar todo lo que esté a nuestro alcance, el concepto es más amplio.Reinventarnos, porque es evidente que estos casi 3 meses de Covid – Cuarentena – Aislamiento, nos llevaron a pensar en los procesos que es necesario cambiar.

  • Cambiar por dentro, como personas.

  • Cambiar nuestra mentalidad y la forma de relacionarnos.

  • Optimizar nuestros recursos (los de nuestro hogar, los de nuestra Empresa, los de nuestro planeta).

  • Ser conscientes que el cambio es la única constante, y en este contexto, es la única opción para seguir adelante.

  • Ser Agentes de Cambio, para poder gestionarlo sobre las áreas y personas sobre las cuáles somos responsables.

  • Comunicar interna y externamente los cambios que estamos realizando, para poder proyectarnos y compartir esos desafíos que luego de realizarlos, entendemos que son posibles y que otros también pueden sumarse.

Durante los últimos meses tuvimos que multiplicar nuestras destrezas, para poder cumplir con los diferentes roles que tenemos en la vida. Fue necesario tener tiempo para ser padres, ser hijos, esposos, profesionales, colegas y lógicamente para continuar con nuestro crecimiento y desarrollo personal. Quizás fuimos más hábiles o mejores en algunos aspectos que en otros. Pero lo que es seguro, es que, si miramos hacia atrás, esa persona que somos hoy, es diferente de la persona que comenzó el 2020.


Nosotros los de entonces… ya no somos los mismos…

¿Cuáles son las acciones que fuimos tomando para poder gestionar nuestros roles familiares, profesionales o sociales?

  • Optimizamos el tiempo de nuestro día a día.

  • Creamos rutinas, que nos llevaron a generar hábitos, que hoy entendemos que son mejores para nuestra calidad de vida.

  • Nos relacionamos, también, con mayor calidad y priorizando los vínculos que son los que hacen una diferencia en nuestro día a día.

  • Aprendimos a optimizar nuestro tiempo profesional, dejando de trasladarnos para reuniones o trámites, cuando había tantas cosas en nuestras vidas que podíamos resolver de manera digital o telefónica.

  • Nos familiarizamos y amigamos con la tecnología para poder autogestionarnos y poder cumplir con nuestras labores personales, familiares y profesionales.

  • Analizamos nuestras finanzas, revisamos cada línea y al mismo tiempo que encontrábamos oportunidades de mejora, fuimos haciendo cambios.

  • Analizamos nuestro estilo de vida, para concluir que podemos ser más austeros, pero igualmente eficientes o estables.

Hoy, podemos decir que tenemos una visión más clara de nuestros objetivos, del camino que debemos recorrer para lograrlos y no estamos ajenos al esfuerzo que eso requiere. Algunas personas hablan de lo que harán “luego que pase esto”, “cuando finalice el aislamiento”, “de lo que no volverán a hacer, cuando ese momento llegue”. Nosotros, ya estamos trabajando en este tiempo. Seguiremos acompañando las medidas del Gobierno y cumpliendo todo lo que como ciudadanos se nos pide para poder volver a una economía que nos permita tener un segundo semestre con menos pérdidas y daños que el primero. Pero al mismo tiempo, con el desafío de seguir siendo eficientes en el uso de nuestros recursos. Y la palabra recurso es amplia también, porque incluye nuestros recursos personales, nuestros recursos profesionales, y aquellos recursos que hoy han tomado otro valor como el tiempo.



Hoy, la sociedad, el país, y nuestras profesiones exigen que tengamos más compromiso en nuestras acciones. Ya no basta con delinear nuestro futuro, tenemos que gestionarlo de una manera activa si queremos ser protagonistas del cambio. En este proceso, algunas personas que formaban parte de nuestra vida o trabajo ya no estarán presentes.


En la vida personal, tenemos que optimizar nuestro tiempo, el espacio que dedicamos a nuestras familias y a gestionar nuestros hogares. Eso nos lleva a elegir cuidadosamente quienes seguirán formando parte de nuestras vidas, y de nuestras relaciones personales. En la vida profesional, también es necesario optimizar los recursos y formar equipos con personas claves que nos ayuden a evolucionar con el compromiso, la autogestión y la proactividad necesarias luego de haber atravesado una pandemia, para poder continuar y ser una empresa rentable.


No podemos obtener resultados diferentes, si continuamos haciendo lo mismo.

Reinventarnos estratégicamente es haber entendido que ninguno de nosotros estábamos preparados para una pandemia y no teníamos las recetas o manuales para poder sobrellevarla o poder trabajar planificadamente para que los daños colaterales nos afecten lo menos posible.


Lo positivo de este proceso, es que también nos llevó a pensar de una manera más crítica sobre cada una de las acciones que estamos realizando y cuál es el impacto que tendrá en nuestra Empresa en el mediano y largo plazo.


Cada día, cuando tomamos una decisión, la hacemos desde un estado más consciente, en el cuál evaluamos cuáles son las mejores alternativas que podemos aplicar para cada situación que se nos presenta.Y este ejercicio sin dudas nos va preparando para poder avanzar profesionalmente generando mejores resultados.


Todos queremos trabajar en empresas que sean rentables, que nos reconozcan, que sean reconocidas en el mercado por su gestión, por sus indicadores y ganancias. Y pertenecer a una Empresa con estas características, significa que como primera medida debemos aceptar que somos parte del cambio. Y que ninguno de nosotros podemos continuar trabajando de la misma manera que lo hacíamos en el primer trimestre del año, antes de COVID.


Hoy, el tiempo, que se ha convertido en uno de los valores más preciados, nos lleva a ser eficientes en su uso, a no distraernos en el viaje diario, a ser efectivos en su administración. El mismo tiempo que usábamos antes profesionalmente, hoy debe ser usado estratégicamente para poder seleccionar como vamos a desenvolvernos y como vamos a generar resultados para nuestras Empresas.


Si hoy, ingresando en el sexto mes del año, hemos logrado entender el contexto en el cuál estamos, hemos asimilado que debemos cambiar y adaptarnos al cambio que esta sociedad y este contexto nos exigen, entonces ya tenemos una gran parte del camino andado. De ahora en más, nos resta hacer propios los cambios de hábito que fuimos generando y convertirlos en una cultura organizacional que debe ir hacia adelante. Ser eficientes y austeros al mismo tiempo en el uso de nuestros recursos será una constante. Involucrarnos y ser líderes de este cambio, hará la diferencia en nuestras vidas, en nuestras profesiones y en la creación de un mundo mejor.



Laura Méndez

Consultora Ejecutiva

@lauramendezya


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