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Debe ser amor en el cerebro



“No pares de amarme, por favor solo ámame, correría cientos de millas solo por una probada, no puedo conseguir lo suficiente… debe ser amor en el cerebro”.

Así de sugerente, en su tema Love On The Brain, Rihanna nos muestra el caos, la obsesión y la impulsividad que nos surge cuando nos enamoramos.


Tiene toda la razón, como en todas nuestras conductas, cuando estamos flechados nuestro cerebro dirige nuestras acciones y como en este caso existen cambios detectables en su química.



Definir que es el amor puede ser sumamente complejo, desde lo filosófico, lo antropológico o lo literario, encontraremos cientos de enfoques e infinitas descripciones, pero si me preguntan cómo científico ¿Qué es el amor? Una respuesta directa sería: el amor es supervivencia.


Cuando nos enamoramos nos sudan las manos, se nos agita el corazón, sentimos mariposas en el estómago, estos son los mismos síntomas que tenemos al estar asustados, el amor es supervivencia y nuestro cerebro nos prepara para el “Ataque o la Huida”, desde nuestra biología más profunda de esto depende algo de suprema importancia, nuestra reproducción.



Pero ¿Cómo podemos comprender al cerebro enamorado desde de su propia química? Se me ocurre resumirlo con una frase mnemotécnica, nuestro cerebro “gusTA DE eSO” para formar “TADESO” seis letras, por seis moléculas que en conjunto dirigen la química del Amor, veamos cuales son:


T, Testosterona, los niveles de esta hormona cambian cuando nos enamoramos, disminuye en el hombre para hacerlo más detallista y aumenta en la mujer, ayudándola a ser más arriesgada, por ejemplo.

A, Adrenalina, la hormona causante del corazón más agitado, las mariposas en el estómago y el enfoque necesario para atender cada detalle de la persona amada.


D, Dopamina, el neurotransmisor presenten en los circuitos neuronales que nos producen placer, nos motiva a seguir y repetir una y otra vez las conductas que nos acercan al ser amado. Si cuando nos enamoramos actuamos obsesionadamente, es porque la activación exacerbada de los circuitos dopaminergicos se relacionan de hecho con las acciones adictivas.


E, Endorfinas, los neurotransmisores claves en circuitos de bloqueo del dolor, analgésicos internos que nos hacen sentir bien. Así, percibimos menos dolor cuando estamos frente a nuestra nueva pareja, pero sentimos dolor cuando nos alejamos de ella.


S, Serotonina, neurotransmisor presente en circuitos relacionados con la sensación de felicidad, tranquilidad, atención y aprendizaje, uno de los motivos por los qué recordamos tan intensamente nuestros momentos románticos. Diversos estudios nos han mostrado que el desbalance entre circuitos dopaminérgicos y serotoninérgicos detectado cuando nos enamoramos, es similar al encontrado en pacientes con síndrome obsesivo compulsivo, así al enamorarnos nuestro cerebro se enferma un poco.

O, Oxitocina, neurohormona conocida como la hormona del amor, relacionada con los sentimientos de confianza, apego, tranquilidad y deseo de cercanía de la persona amada. El vínculo logrado a largo plazo con nuestra pareja, se sustenta en el conjunto de momentos compartidos y qué nos permitieron liberar oxitocina una y otra vez.



Como el amor es supervivencia, la evolución nos ha dotado con un complejo coctel químico dirigido desde nuestro cerebro y que nos permita arriesgarnos, enfocarnos, atenuar sus defectos y no cansarnos, incluso si necesitamos como Rihanna, correr cientos de millas por una probada de eso.


Ph.D Renny Pacheco

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