Buscar
  • NEUROHIPERCUBO

Que las historias siempre tengan una voz




Imaginen un baúl que se cerró con múltiples candados y adentro se quedaron guardadas las historias de cientos o miles de personas que no pudieron o no quisieron compartir con el mundo sus pensamientos, sueños o ideas y todo por el miedo de hablar, de quedar expuestos y sentirse vulnerables, porque nunca nadie les dijo que hablar y contar lo que son y lo que hacen es fundamental.


Pero lo que sí aprendieron muy bien, fue que si se paraban enfrente de un grupo serían objeto de burlas y señalamientos, que, si se atrevían a compartir, a exponer o a contar algo, entonces se convertirían en el raro y en el diferente.


Cuando somos pequeños, hablamos sin control, saludamos a todos, sonreímos, nos vamos con la mayoría de las personas y por lo general, somos felices. Vamos creciendo y entramos a la escuela, ese maravilloso lugar en el que hacemos amigos, aprendemos pero que también nos crea mucho conflicto en la parte de la comunicación porque lo que antes era sencillo y natural, deja de serlo y entramos a una dimensión en la que pareciera que hablar y ser vistos es lo peor que nos puede pasar, buscamos sentarnos en las últimas filas para que los profesores ni nos miren y mucho menos nos pregunten algo, comenzamos a limitar nuestra voz y aquellos niños extrovertidos y sin temores para hablar con los demás, empiezan a difuminarse y lo que antes los hacía sentir bien, es decir, hablar, reír y abrazar a los demás, se transformó en uno de los mayores miedos que tenemos los seres humanos.


Hablar sana, libera, es la mejor terapia, fortalece nuestra autoestima, nos ayuda a mejorar nuestra salud tanto física como mental y aún así le tenemos tanto miedo. ¿De quién es la culpa? ¿Qué sucedió? ¿Podemos arreglarlo?


¡Claro!


En las escuelas se le debe de dar la importancia que merece a este tema, dejar de suponer que los niños y jóvenes se pararán delante del grupo para exponer con toda la seguridad y la tranquilidad posibles, que sabrán trabajar en equipo y que además lograrán transmitir su mensaje de forma efectiva.¡Basta ya de suposiciones! Ellos necesitan aprender a hacerlo, que lo que antes era algo natural, lo siga siendo, pero ahora con dirección y con capacitación para que aprendan a conectar sus ideas, a contar sus historias a exponer temas y a ser la voz que tanto necesitamos escuchar.


Que los profesores también se capaciten para que logren conectar con los alumnos, que sepan que no por dominar su tema, lograrán transmitirlo con efectividad, porque si ellos aprenden y pierden el miedo de hablar en público, entonces estarán enseñando a sus alumnos con su propio ejemplo. Que se convierta en una materia curricular y no como una actividad optativa, que, así como se enseña cualquier otra materia, se enseñe y se desarrolle esta maravillosa habilidad, que les muestren que su voz es la mejor herramienta para comunicarse, aunque en esta época todo sea digital y cada día nos escuchemos menos y el teléfono se haya convertido en un adorno de las casas, demostrar que de la mano de la tecnología, se puede fomentar el antiguo hábito de escuchar nuestras voces. Hacer este tipo de actividades como TED a nivel escolar, involucrarlos y emocionarlos para que un día se convierta en una actividad habitual y natural.


Necesitamos fortalecer a las nuevas generaciones para que cuando lleguen a la edad adulta ya hayan practicado mucho y hablar sea el menor de sus problemas, estar frente a un auditorio, un jefe, la pareja, los amigos y frente a un micrófono deje de paralizarlos y en vez de eso, disfruten hacerlo. Compartan con sencillez, honestidad y pasión sus ideas, planes, sueños y proyectos, que sepan contar su historia y que, al hacerlo, toquen las emociones de quienes los escuchen, que aprendan a escuchar su voz, a trabajarla, diseñarla y cuidarla, que sepan que comunicamos con todo nuestro cuerpo y estar delante de un grupo de personas y además con un micrófono, es una gran oportunidad que pocos tienen y que con su ejemplo estarán fomentando e incentivando a más personas para querer tomar cientos de micrófonos y subir el volumen para que independientemente de lo que quieran contar, se escuche en cualquier lugar, que hagan de su voz y de su cuerpo, la mejor herramienta para conectar y para brindarle al mundo la valiosa oportunidad de crecer y de fortalecernos como humanidad, porque escucharnos es lo que más necesitamos, darle voz a lo que escribimos en redes, darle credibilidad a lo que somos en el mundo digital, sentirnos y

acariciarnos con nuestras voces.


Porque hoy el mundo no necesita comunicarse más, necesita comunicarse mejor y mientras haya una historia, una idea y una voz, siempre habrá una oportunidad.


Samantha Goode


146 vistas
Todos los derechos reservados NEUROHIPERCUBO® 2020