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Se busca un líder con tres “H” y tres “C” Parte 1



Hoy es sin duda -en mi opinión- una época de liderazgos diluidos, comercializados, inexistentes en algunos casos y en otros solo con una brizna de autoridad conseguida por el cargo; un momento en el que parece que no existen hombres y mujeres capaces de representar a través de una acción ética y congruente a sus agrupaciones, sean políticas, empresariales o sociales, y en el que los jóvenes (y todos), buscamos a esa persona capaz de representar con un alto sentido del deber a otros, promoviendo a través de su sentimiento, pensamiento y acción los más altos intereses de la comunidad. Un líder lógico, maduro, conciliador, creativo y creador, humilde, con corazón, empatía, constructor y no destructor, negociador y no negociante en detrimento de otros, inteligente, humano…


Hoy que vivimos en un entorno VUCA (por sus siglas en inglés), y que se refiere a la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad de nuestra época, la personalidad de un líder se vuelve central en el desarrollo de organizaciones y comunidades.


Es este un mundo volátil en la que somos objeto de cambios rápidos, con incertidumbre ante las situaciones imprevistas que se multiplican y el número de factores que influyen en el que los hechos den resultados imprevisibles; en un ambiente complejo, en el que las personas y organizaciones funcionan en un entorno que condiciona sus actuaciones y que obliga a la comprensión de un entorno que cada vez exige más observación, estudio y análisis, con una cantidad de información abrumadora, que nos dejan con una sensación de ir constantemente atrás de lo nuevo; y, por último, la ambigüedad, en el que la interpretación de un mismo hecho es distinta, los factores a considerar no son evidentes, la causa y efecto no es simple y en el que no hay precedentes, por lo que un pensamiento o hipótesis debe intuirse y probarse, es que el líder debe desenvolverse y probarse en beneficio de otros.


Este tiempo VUCA, exige del líder contar contar con las tres H, según explica Margarita Mayo, maestra del Instituto de Empresa, y se refieren: Heart (Corazón), Habits (hábitos) y Harmony (Armonía); requiere también de las tres C que propusiera hace muchísimos años Jesús Reyes Heroles, connotado político mexicano y que consideran: al Corazón, la Cabeza y el Carácter. Esta propuesta es vigente aun después del tiempo que ha pasado desde su nacimiento y aplicable a los liderazgos modernos tanto políticos, así como empresariales y sociales, entre otros.

Ambas propuestas van casi en una línea paralela, sin embargo, podemos encontrar diferencias entre uno y otro que podemos aprovechar para nutrir a los liderazgos actuales.

En cuanto a las tres H, Margarita Mayo, dice que el Corazón (heart), debe contar con habilidades como: pasión, humildad y una historia personal congruente; en cuanto a los hábitos, la mentalidad de crecimiento, el estar abierto a la opinión de los demás y generar confianza a través de la comunicación, además de la cualidad personal de la resiliencia en el líder. Por último, la armonía (harmony) lograda a través de las acciones, que promuevan una comunidad fortalecida a través de los valores que el líder siembra y representa, lo cual permitirá que el legado o propósito social con visión a largo plazo del líder.



La visión de Reyes Heroles respecto a las tres C: Corazón, Cabeza y Carácter, como hemos comentado, no pierden validez, pues no aplican solamente desde la visión política, como fueron consideradas por el reconocido pensador mexicano, por ello es preciso ampliar nuestra mirada hacia una aplicación en las organizaciones, cualquiera que sea su objetivo, logrando con ello encontrar la utilidad y actualidad que estas tienen.

Reyes Heroles se refería a la capacidad de tener la “C” de Corazón, para entender intereses superiores a los egoístamente individuales; Cabeza para obrar con lógica, para reconocer los peligros; y, Carácter, para con objetividad defender los ideales y valores que forman a un líder, permanecer en ellos y promoverlos.

Combinando las tres H y las Tres C, encontraríamos un valioso recurso para aplicar a nuestra propia experiencia y que permitirá desarrollar con disciplina y trabajo liderazgos más centrados en valores, auténticos y carismáticos.


Mayté García


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