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Y tú, ¿Cómo quieres vivir esta situación?



La pandemia del COVID-19 nos afecta a todos, no entiende de fronteras ni de razas. Estamos viviendo una emergencia sanitaria como nunca antes habíamos vivido. No disponemos, a priori, de herramientas físicas o mentales para afrontar esta grave situación que, además, trae consigo cantidades ingentes de información constante.

Ante situaciones nuevas y/o críticas es importante entender cómo funciona el cerebro humano. Si comprendemos cómo analiza y vive el cerebro la crisis actual, podremos comprender nuestra forma de procesar la información, y, por tanto, de vivir el (cada  vez menos) temido confinamiento.


Sin aviso previo ni preparación tuvimos que encontrar la forma de aprender a vivir sin salir de casa. Comenzaba una de las peores situaciones que occidente ha vivido desde la II Guerra Mundial y sobre la que la mayoría no teníamos precedentes. ¿Cómo voy a estar todo el día en casa? ¿No voy a poder ver a mi gente? ¿Tengo que trabajar desde casa? ¿No puedo salir ni a comprar el periódico?... Ante situaciones nuevas, el

cerebro está en estado de alerta y es precavido.


Existe mucha carga neural en las zonas del cerebro encargadas de la supervivencia y se activan cuando vivimos situaciones nuevas y, por tanto, desconocidas. Es ese desconocimiento lo que estimula nuestra atención en el sentido más primario. El cerebro no disponía de información almacenada que le indicara cómo actuar, tuvo que buscar una nueva vía y crear un nuevo camino desde cero. Los primeros días éramos presas del miedo y la incertidumbre, tuvimos mucha ansiedad y nos parecía que estábamos viviendo una película de terror, un mal sueño del que todos queríamos despertar.


Pues bien, ya han pasado 15 días y la buena noticia es que nos estamos acostumbrando. El cerebro, que es tremendamente adaptable, ha encontrado formas de entender la situación y actuar en consecuencia. Tenemos nuevas rutinas. Otro día en casa empieza a ser lo normal, y cuando algo es lo esperado, no genera incongruencias o tensión y podemos funcionar con mayor normalidad.


El cerebro es desconfiado por naturaleza, ¡menos mal! Y no hay nada más nuevo para todos nosotros que el echo de que nos obliguen a estar en casa todo el día y todos los días, sin un final definido y, además, siendo bombardeados con noticias relacionadas con la evolución del virus minuto a minuto y de todo lo que se lleva con él.


Nos informan de todas las muertes y acciones que están tomando los diferentes ejecutivos del mundo junto con las autoridades sanitarias, incluso nos han informado de los nuevos lugares habilitados para guardar los féretros hasta que puedan ser enterrados. Y a pesar de que aplaudo el echo de que nos informen, tenemos que saber que el cerebro no es inmune a esa información. La amígdala (región del cerebro encargada del procesamiento emocional, y, en concreto, del miedo) se acciona y entra en estado de alerta.



El cerebro es muy vulnerable a una historia bien contada y no necesita toda la información para formar una opinión clara sobre cualquier temática, que no se cuestiona ni se pone en duda.


Estas características intrínsecas a todos nosotros nos hacen muy vulnerables a las historias que escuchamos. A las noticias, pero también a las mentiras que corren por las redes. Todo ello, nos lleva a creer que la mala evolución de nuestro vecino o ese caso dramático del fallecimiento de una persona de 25 años, son lo normal y lo que cabe esperar. Normalizamos casos puntuales, casos inusuales y se reduce la distancia psicológica con el suceso.


Cuantos más ejemplos conocemos o escuchamos, más probable nos parece el contagio a pesar de que sea exactamente igual de probable habiendo oído o no esas noticias que han cambiado tu estado anímico y han generado una mala sensación en tu cuerpo. Y es que cuanto más accesible es un suceso, más probable parecerá. Y eso es lo que genera la información, accesibilidad mental al caso dramático (que no son pocos), de tal manera que normalizamos casos puntuales creyendo que eso es lo que cabe esperar.


¿Para qué necesitamos potenciar el miedo y alimentarlo?

El cerebro no es racional y, por ello, no busca datos o estadísticas para entender que realmente el porcentaje de mortalidad no es tan elevado como creemos, y la probabilidad de tener complicaciones tras el contagio es, más bien, reducida. El hecho de querer estar informados minuto a minuto, no nos está beneficiando y eso debemos, al menos, tenerlo en cuenta. El miedo, como el resto de emociones, no responde a un análisis racional de la situación. Evidentemente ésta es una situación excepcional, y grave, pero el cerebro está hecho para ponerse en alerta 24/7 ante una amenaza y gestionar la emoción de forma reactiva buscando la supervivencia. Esto puede traducirse en empeorar nuestra salud mental y aumentar nuestra paranoia.


El estrés generado por las emociones surge de la imaginación. Cuanto más alimentemos el miedo y la inseguridad, más grande se hará y más recursos tendrá nuestra imaginación para situarnos en una postura imaginaria desagradable.


Ésta es una guerra mental, y podremos con ella en la medida en la que cuidemos nuestra salud mental. Esas clases de yoga, ese bizcocho o manualidad realizada, más allá de entretener, aporta beneficios incontables. Desconexión y energía, además de generar la necesidad de conectar otros circuitos neurales (es como “cambiar de tema”).

De tal manera, aportamos al cerebro dosis de serotonina, la hormona de la felicidad, y, como consecuencia se activa el sistema de recompensa y empezará el círculo vicioso positivo. Cada vez el cerebro tendrá más claro qué es aquello que le ha hecho sentir bien y buscará repetirlo mejorando así, nuestro estado anímico general.


Y tú, ¿Cómo quieres vivir esta situación? a propósito y ahora, más que nunca, debemos hacerlo. La sociedad nos necesita positivos, con energía y fuerza mental. Aún quedan días, aún queda mucha guerra por delante y depende de nosotros la gestión de la crisis que hagamos a nivel individual.

Y tú, ¿Cómo quieres vivir esta situación?


Mónica Ayala

Directora de Neuro Basics

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